La cosas no son siempre lo que parecen

Buen dia mis queridos lectores,

Las cosas no son siempre lo que parecen, que titulo?  Leamos esta interesante historia…

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“La cosas no son siempre lo que parecen”

 

Dos Angeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los Angeles

que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de ser así, a los Angeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa.

A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Angel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Angel más joven preguntó ¿por qué?,

el Angel más viejo le respondió, “Las Cosas no siempre son lo que parecen.”

 

La siguiente noche, el par de Ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios.

Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los Angeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso.

Cuando amaneció, al siguiente día, los Angeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero,

yacía muerta en el campo. El Angel más joven estaba furioso y preguntó al Angel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que esto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo,

sin embargo tú lo ayudaste; El Angel más joven le acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

 

“Las Cosas no siempre son lo que parecen,” le replicó el Angel más viejo. “Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado

en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco,

de manera tal que nunca lo encontraría.”

 

“Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor.

Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen.”

 

Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tú tienes fe, solamente necesitas confiar en que cualquiera que fueran

las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber esto hasta un poco más tarde …

Algunas personas vienen a nuestras vidas y rápidamente se van…

Algunas personas se convierten en amigo y permanecen por un tiempo…dejando huellas hermosas en nuestros corazones… y

nunca volvemos a ser igual, porque hemos hecho un buen amigo!

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Ayer es historia.

Mañana un misterio.

Hoy es un regalo.

Es por ello que es llamado el presente!

 

Creo que esta vida es especial…vívela y saborea cada momento…

Con mucho Carino, Nilda

EL ARBOL

Muy buenos días mis queridos lectores

                Encontré este fragmento de un autor desconocido, pero no menos importante que cualquier escritor, el cual me pareció hermoso para ponernos a pensar que todos tenemos un lugar, un espacio y una misión en la vida. Todos servimos para algo y por eso estamos transitando este maravilloso mundo, solo debemos descubrir el talento que Dios nos regaló…

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El Árbol Confundido

 Había una vez -en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo-, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

 Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste.

 El pobre tenía un problema: “No sabía quién era”…

 Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, – Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas-. -¿Ves qué fácil es?-

 -No lo escuches…-, exigía el rosal. -Es más sencillo tener rosas.. – ¿Ves qué bellas son?

 Y el árbol, desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

 Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, le dijo: -No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución-:

-¡No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior!-.

Y dicho esto, el búho desapareció.

-¿Mi voz interior?… ¿Ser yo mismo?… ¿Conocerme?… – Se preguntaba el árbol, desesperado,…

 ¡CUANDO DE PRONTO, COMPRENDIÓ!

 Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: -Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera, porque no eres un rosal-.

-¡Eres un roble!-. -Y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión: ¡Cúmplela!.

 Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo, y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

 Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

 Yo me pregunto, al ver a mi alrededor, -¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?….

 ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?…. ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?

 En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser.

 ¡NUNCA LO OLVIDES!

 AUTOR DESCONOCIDO

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“Tu forma de ser no es el resultado de lo que sucede…

Es el resultado de lo que decides mantener dentro de ti.”

Con mucho cariño. Nilda

Tormenta

Como están mis queridos lectores

Este artículo llego a mis manos por medio de una amiga y como soy una convencida de que todo llega cuando tiene que llegar, ni un minuto antes ni un minuto después quise compartirlo con ustedes…

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“Las Tormentas”

 Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios que  le permitiera mandar sobre la Naturaleza

 para que –según él – le rindieran mejor sus cosechas.

 ¡Y Dios se lo concedió!

 Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.

 Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso.

 Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

 Pero Dios le contestó:

–“Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía.

 Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan…

 Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.

 El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás.

 Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer. Por eso hace falta verdaderas tormentas en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.

 Una tormenta en tu vida seguramente hará estallar el pensamiento en miles de relámpagos por segundo, y seguramente, creerás que todo es maldición y mala suerte, pero la fe, la constancia, la voluntad y la resignación, harán que logres como cosecha, los mejores frutos que solo se obtienen cuando el frío de los años ha endulzado tu decir, tu obrar y tu soñar.

Con el cariño de siempre. Nilda

La Ventana

Muy buenos días mis queridos lectores

Qué lindo es cuando nos olvidamos un poquito de nuestros problemas y le regalamos felicidad a los demás, en ese momento nosotros recibimos el doble de felicidad, que milagrosa es la vida.

Por qué no lo intentamos?

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La ventana

Escrito por Joost Scharrenberg

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama de tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación.

El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos hablaban durante horas: de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama que estaba junto a la ventana podía sentarse, él pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes nadaban en el agua, mientras los niños jugaban con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarlos, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana. Había muerto plácidamente mientras dormía. La enfermera llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera lo cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:

– Quizás solo quería animarlo  a usted.

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Que maravillosa historia. Intentemos mirar la vida con bellos ojos…

“Vivir la vida es dibujar sin necesidad de un borrador”

Con cariño. Nilda

 

Corazón

Muy buenos días mis queridos lectores

Como se sienten hoy? Espero que muy bien, porque hoy quiero compartir con ustedes una hermosa historia con una gran moraleja y al final les voy a hacer un hermoso regalo.

Leamos juntos…

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Un bello Corazón

Un joven estaba en el centro de la ciudad proclamando tener el Corazón más bello de la región. Una multitud lo rodeo y todos admiraron su corazón. No había marcas ni cualquier otro defecto. Todos estuvieron de acuerdo en que aquel era el corazón más bello que hubiesen visto. El joven estaba muy orgulloso de su bello corazón.

De repente un anciano apareció frente a la multitud y dijo: “ Por qué el corazón del joven no es tan bonito como el mío? La multitud y el joven miraron hacia el corazón del anciano que estaba latiendo con vigor, pero tenía muchas cicatrices. Tenía lugares en que se habían removido pedazos, habiéndose colocado otros en su lugar, pero estos no encajaban bien, causando muchas irregularidades. En ciertos puntos del corazón, faltaban pedazos.

El joven al ver el corazón del anciano, dijo: “Usted debe estar bromeando… Compare nuestros corazones.

-¡El mío está perfecto, intacto y el suyo es una mezcla de cicatrices y agujeros!

-“¡Así es!, dijo el anciano, viéndolo, tu corazón parce perfecto, pero yo no cambiaría el mío por el tuyo:

-Mira: cada cicatriz representa una persona a la cual le di mi amor. Tome un pedazo de mi corazón y se lo di a cada una de esas personas. Muchas de ellas me dieron también un pedazo de su propio corazón para que lo pusiera en el mío, pero como los pedazos no eran exactamente iguales, posee  irregularidades. Pero yo los quiero porque me traen recuerdos del amor que compartimos. Algunas veces di pedazos de mi corazón a quien no me retribuyo. Por eso tiene agujeros, y duelen. Permanecen abiertos, recordándome el amor que sentí por esas personas… Espero que un día ellas me correspondan, llenando ese vacío. ¿Qué te parece, joven?

-¿Ahora entiende en que consiste la verdadera belleza?

El joven se quedó callado y las lágrimas rodaron por su rostro. Se aproximó al anciano, arranco un trozo de su perfecto y joven corazón y se lo ofreció al anciano quien retribuyo el gesto.

El joven miro su propio corazón, que ya no era perfecto como antes, sino más bello que nunca. Los dos se abrazaron y se fueron juntos.

-¡Qué triste debe ser pasar por la vida con el corazón intacto!

“Yo me quite un pedacito especialmente para vos y te lo regalo

Para que nunca te sientas sola/o”.

Con todo Cariño. Nilda

 

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